LB: Cuándo regresas a ver ese registro de tantos años, ¿qué cosas reconoces de ti y que no?
J: Llega a ser hasta espeluznate de pronto decir “híjole, sigo en las mismas, no he llegado a superar mis broncas, mis traumas… no puedes ser”, y luego, tratando de rescatar dos o tres grietas de luz, digo “aquí sí evidentemente ya soy mucho más maduro, mucho más superado”.
LB: ¿Entonces de alguna manera te perturba volver a ver el diario?
J: Sí, ver en lo que yo andaba, el tipo de cosas que hacía. Además es un período por un lado muy emocionante porque fue a lo largo de la concepción, embarazo y nacimiento de mi primer hijo que ahorita tiene 11 años, cosa que también tiene algo de extraño y problemático para mi actualmente porque todo esto es con mi anterior esposa, y ahora como ya tengo otra esposa sigo con la duda de cómo va a tomar este libro, porque básicamente la historia es una relación amorosa anterior.
LB: Hace un tiempo leí en una entrevista del músico Ricardo Villalobos que le molestaba un poco la actual premisa con respecto a la “disciplina” en cuanto al alto nivel de productividad creativa, decía que a el al contrario le gusta aquella idea de dejar fluir y madurar las ideas tome el tiempo que tome… En tu caso, ¿cómo asumes esa dichosa disciplina creativa?
J: Siempre va a ser para mi un problema esa cosa de la disciplina, porque hay una parte de uno que siempre se resiste y siempre quiere que le den chance de explayarse sin necesidad de estar estrictamente contra reloj, finalmente el trabajo de los monos representan un área de la vida a veces más festiva o de ocio, entonces suena hasta contradictorio de que ya sea parte de un esquema de un trabajo como cualquier otro hasta burocrático con fechas de entrega. Entonces hay una parte como de resistencia ante ese hecho disciplinario por un lado, por el otro como sigue habiendo fechas de entrega, como seguimos estando sujetos a un salario, tengo que ir todos los días a la oficina porque sino no hay modo. Entonces es una especie de estira y afloja entre la disciplina y el ocio.
LB: ¿Esa otra veta artística que posees que no necesariamente tiene que ver con los monos te permite de alguna manera puede fungir como escape de la periodicidad que sostiene al ser monero?