… al final de un día agotador, mucho después de la media noche, demasiado ya indiferentes para mentir, escribimos las confesiones de nuestra trivialidad destructora y nuestros anhelos mortales.
Peter Sloterdijk, El árbol Mágico
La primera de cinco entregas de las aventuras de Salavin, este libro es una bitácora de los pensamientos del protagonista, quien decide desahogar las profundidades de su cabeza en los oídos de un parroquiano desconocido. La memoria del narrador se nos descubre sin tapujos: el hombre ha tenido malos pensamientos. Los pecados cometidos de esta forma (en la cabeza), son los imperdonables, por eso son los primeros en la lista del acto de contricción. A ellos no los perdona nadie, ni uno mismo, porque en realidad no hay afectados (el poder de afectar a las cosas con el poder de la mente sigue siendo referencia a súper héroes), pues los receptores de los malos deseos jamás se enteran. En este mundo cada quien tiene su manera de ser desgraciado, y a veces sonreírle amistosamente a nuestro prójimo mientras la úlcera gástrica se extiende silenciosamente suele arruinar las noches de descanso.